Ruta por los mercados navideños de Baviera: desde Múnich hasta Núremberg
Ruta por los mercados navideños de Baviera: desde Múnich hasta Núremberg

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Emprendemos una ruta por el sur de Alemania que nos llevará desde Múnich hasta Núremberg por algunos de los pueblos más bonitos de Baviera. A finales de otoño esta región se sumerge de lleno en las tradiciones de Adviento y se llena de mercados navideños que nos ofrecen tradiciones ancestrales, exquisita artesanía y delicias culinarias.
Etapa 1 – Múnich, capital del Adviento bávaro
Nuestra ruta empieza en Múnich, cuyo centro histórico se transforma totalmente a finales de noviembre. En Marienplatz hace su aparición un majestuoso árbol de Navidad frente a Neues Rathaus, el nuevo ayuntamiento. Paseamos entre las casitas de madera del Christkindlmarkt («el mercado del Niño Jesús»), en busca de objetos de cristal, juguetes de madera y coronas de Adviento. Luego nos dirigimos al patio del palacio de la Residencia, donde artesanos de los Alpes venden figuritas para el belén, marionetas y otros objetos de artesanía en un pueblito navideño. El ambiente de Viktualienmarkt es muy distinto. Aquí, la multitud se agolpa todo el año en los puestos de salchichas, dulces y cervezas alemanas de elaboración local. Esa es otra cara de la capital bávara: su gusto por compartir, que se hace palpable en cada esquina.
En dos o tres días podemos visitar tranquilamente Múnich y sus principales atracciones turísticas: las tres pinacotecas (la antigua, la nueva y el museo de arte moderno), el Kunstareal, el castillo de Nymphenburg y dedicar tiempo a vagabundear por el barrio de Maxvorstadt, entre librerías, galerías de arte y jardines de invierno.

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Etapa 2 – Bad Tölz, fachadas con pinturas murales y delicias de temporada
Junto al curso del río Isar, la carretera enfila hacia el sur, hasta Bad Tölz. En Marktstrasse, la calle principal, las casas construidas al estilo de las granjas bávaras con sus fachadas de colores y con antiguos carteles y frescos pintados forman una bonita estampa. En los puestos del mercado navideño se venden juguetes de madera, velas o pan de especias. Bajo los arcos podemos probar unas deliciosas y crujientes galletas llamadas Spritzgebäck que no faltan en ninguna feria bávara, y miel de montaña traída por los apicultores. Después, subimos por la calle que lleva hasta la colina del Calvario y en cuestión de minutos llegamos a la cima, desde donde se divisa una soberbia panorámica de la ciudad y el valle del Isar.

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Etapa 3 – Garmisch-Partenkirchen, artesanía alpina al pie de las montañas
Desde Bad Tölz, la B11 discurre paralela al lago Walchensee, cuyas aguas son de un intenso color azul incluso en invierno y llega hasta la estación de esquí de Garmisch-Partenkirchen. Llegamos a los pies del macizo de Wetterstein, presidido por el Zugspitze, el «techo de Alemania». El mercado navideño con sus cabañas decoradas y sus productos de artesanía se instala en la calle Ludwigstrasse y en la plaza Richard-Strauss-Platz. En los puestos encontramos alfareros, torneros y artesanos del vidrio que residen todo el año en la ciudad.
Por la tarde, damos un paseo por el centro, admirando las escenas que evocan la vida rural y las leyendas alpinas pintadas en las fachadas. También podemos ir a patinar en la gran pista de hielo del estadio olímpico o subir hasta el histórico trampolín, desde donde se divisa todo el valle. Para pasar la noche podemos alojarnos en Staudacherhof, un tranquilo y familiar hotel con la estética de un típico refugio de montaña. La madera cruje suavemente, el servicio es tan atento como discreto y al fondo, en la penumbra, se recorta el perfil de las montañas.
Etapa 4 – Füssen y los castillos de Luis II
A 60 kilómetros de Garmisch-Partenkirchen, se encuentra Füssen, a la entrada de la región de los lagos y los castillos. El mercado navideño se sitúa en el patio del monasterio de San Magno, entre las cabañas de talabarteros y los belenes. Cruzamos el casco antiguo, compacto y adoquinado, observando los carteles de hierro forjado de las antiguas corporaciones. Y así, llegamos a los castillos de Neuschwanstein y Hohenschwangau cuyas siluetas se perfilan como salidas de un cuento de Navidad, al acercarnos a los lagos. La vista desde el puente Marienbrücke que cruza el río Pöllat se pierde en el valle y los bosques de abetos. A la vuelta podemos dar un tranquilo paseo por la orilla de lago Forggensee que en invierno suele estar desierto.
Etapa 5 – Landsberg am Lech, ciudad medieval de la ruta romántica
Subiendo hacia el norte por la Ruta romántica llegamos hasta Landsberg am Lech. Esta ciudad junto al río conserva un importante casco medieval. El mercado navideño se instala todos los años en la céntrica Hauptplatz, la plaza en la que también se encuentra la Bayertor, una puerta fortificada del siglo XV. Paseando entre las casitas de madera mientras contemplamos su surtido de velas de cera, juguetes de madera y telas originales de la región, llegamos hasta el puente Karolinenbrücke, desde donde se divisa toda la ciudad. Mientras bajamos de vuelta hacia el centro y antes de volver seguir nuestro camino por carretera, podemos entrar a ver algunos talleres de artesanía instalados en casas típicas. Nuestro siguiente destino es Augsburgo.

Marché de Noël à Landsberg am Lech (Bavière, Allemagne)
Etapa 6 – Augsburgo, la ciudad de los orfebres y de los ángeles
A la salida de Landsberg, la carretera atraviesa llanuras y bosques hasta llegar a Augsburgo, una de las ciudades más antiguas de Alemania. Fundada por los romanos, conserva un centro elegante, presidido por el ayuntamiento, de estilo renacentista, frente al que se instala el mercado navideño. Paseamos entre los puestos bajo las luces navideñas sin olvidarnos de echar un vistazo al monumental edificio. Aquí es también donde todos los fines de semana de Adviento tiene lugar el evento más esperado en todo Augsburgo: a las seis de la tarde, 23 jóvenes vestidas de ángeles se asoman a las ventanas del ayuntamiento mientras una orquesta interpreta una canción tradicional. Asistimos a una tradición en la que participan los habitantes de la ciudad desde hace décadas.
Aprovechando que estamos en Augsburgo vamos a visitar el Fuggerei, el barrio de viviendas sociales más antiguo de Europa y que sigue estando habitado. Las casas con postigos de color verde y las estrechas callejuelas dan testimonio de la prosperidad de esta ciudad en el siglo XVI. Terminamos el recorrido en la catedral de la Visitación, con sus vidrieras del siglo XII antes de irnos a cenar a alguna cervecería del centro.

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Etapa 7 – Ratisbona: mercados principescos a orillas del Danubio
Desde Augsburgo, la carretera atraviesa el Alto Palatinado y llega hasta Ratisbona, ciudad medieval declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entramos en la parte antigua por las calles adoquinadas que conducen hasta la plaza Neupfarrplatz, donde se celebra el mercado navideño más antiguo de esta región. Los puestos se agolpan alrededor de la iglesia parroquial y exhiben objetos de estaño, prendas de punto y figuritas de madera.
Muy cerca de allí, el palacio de la familia Thurn und Taxis alberga otro mágico mercado navideño en el patio del palacio de San Emerano, donde podemos descubrir artesanos del vidrio, torneros y orfebres y probar salmón ahumado a la plancha acompañado de vino caliente. No podemos marcharnos sin antes dar un pequeño paseo por el centro histórico y cruzar las calles comerciales hasta el antiguo puente de piedra. Desde allí se ve la catedral de San Pedro por encima de los apretados tejados junto al Danubio.
A unos veinte kilómetros de Ratisbona, el restaurante Die Gourmet Stube im Gasthaus Hummel, con una estrella MICHELIN, ofrece un menú degustación de cinco platos que hace una reinterpretación de la gastronomía regional en un ambiente moderno y actual.
Etapa 8 – Núremberg, la cuna del Christkindlesmarkt
Nuestro viaje está a punto de acabar. Hemos llegado a, Núremberg cuyo mercado navideño es uno de los más famosos de Alemania. Unos 200 puestos rojos y blancos invaden la Hauptmarkt y rodean la Hermosa Fuente y la iglesia de Nuestra Señora. Es obligado probar el Elisenlebkuchen (pan de especias germánico), las salchichas a la brasa y, siempre con moderación, un vino caliente aromatizado con especias. Los puestos rebosan juguetes de madera, adornos de paja y Zwetschgenmännla, unas figuritas típicas hechas con ciruelas pasas y nueces.
Seguimos paseando por el centro histórico, que está amurallado. Las callejuelas adoquinadas nos llevan hasta el castillo imperial, desde donde se divisa una bonita vista de los tejados y las agujas góticas. Las casas con entramado de madera que hay en los alrededores de la iglesia de San Sebaldo dan testimonio de la prosperidad comercial de esta ciudad.
Muy cerca de la muralla, en Handwerkerhof, el patio de los artesanos, se congregan unos quince talleres de artesanía. Allí podemos observar a alfareros, artesanos que hacen grabados en metal y ebanistas trabajando en un ambiente medieval.

Le Marché de Noël de Nuremberg, devant l'église Notre-Dame (Bavière, Allemagne)
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