Fin de semana: 3 días en Oporto

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A orillas del Duero, Oporto conquista con su tranquilo estilo de vida y su generosa hospitalidad. Tres días son suficientes para cogerle el ritmo y admirar sus fachadas de azulejos, saborear un oporto envejecido en barrica y sentir en todas partes la presencia del cercano Atlántico.
Día 1: Barrios históricos y fados en el viejo Oporto
- Por la mañana
Empezamos el día desde lo alto de la Torre dos Clérigos, uno de los monumentos más famosos de Oporto. Desde sus 76 metros de alto se divisa un mar de tejados naranjas, el sinuoso curso del Duero y los puentes que lo cruzan para unir Oporto con la vecina, Vila Nova de Gaia, al otro lado del río. Al lado, se encuentra el Centro Portugués de Fotografía, ubicado en una antigua cárcel del siglo XVIII. En sus salas abovedadas se expone una variada colección sobre la historia de la fotografía portuguesa.
Bajamos en dirección al Duero, hasta la Ribeira con sus casas apiñadas a orillas del río. Entramos a ver la iglesia de São Francisco, exponente del barroco portugués, y cuyo interior, totalmente recubierto de madera y oro, da testimonio de la prosperidad que antaño vivió esta ciudad portuaria. Terminamos la mañana en el cercano Palácio da Bolsa, la antigua sede de la bolsa, admirando su salón árabe, decorado con estucos y motivos de influencia oriental. - Mediodía
En la rua das Flores, la antigua calle de los orfebres, seguro que encontramos un buen sitio para comer en alguna de las muchas cafeterías y restaurantes que hay alojados en edificios de siglo XVIII. Y después de comer nos vamos a dar un paseo por esta calle llena de tiendas de artesanía, talleres y galerías de arte y que es una de las más animadas del centro. - Por la tarde
La subida hasta la iglesia de São Lourenço dos Grilos ofrece una bonita vista del centro. En el vecino Museo de Arte Sacro y Arqueología se exponen retablos, esculturas y piezas de orfebrería religiosa. Un poco más arriba, presidiendo la ciudad desde lo alto, se encuentra, la Sé, la monumental catedral románica fortificada. A nuestros pies están los tejados y campanarios de la ciudad y el Duero. Recorremos la muralla Fernandina, una parte de la muralla medieval aún en pie, hasta llegar a la iglesia de Santa Clara. Su sobria fachada nada hace presagiar el dorado oropel que alberga en su interior. - Por la noche
Empezamos la velada en la Casa da Guitarra en una sala íntima y sin artificios, con un concierto de fados que exalta la saudade Para cenar nos vamos a dop, el restaurante del chef Rui Paula, a un paso del mercado Ferreira Borges. Una iniciación en el patrimonio culinario de Oporto con una cocina local revisitada, un servicio exquisito y vinos del Duero.

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Día 2: Museos, azulejos y paseos por la ciudad
- Por la mañana
Empezamos nuestro segundo día en Oporto con una visita al Museu Nacional Soares dos Reis, ubicado en un palacio neoclásico del siglo XIX. Un recorrido a través de siglos de creación portuguesa que abarca desde obras religiosas a corrientes modernistas, a través de esculturas, cerámicas y artes decorativas. Nos vamos a la praça da Liberdade, una gran plaza rodeada de majestuosos edificios donde se encuentra el corazón burgués de Oporto y el ayuntamiento. Muy cerca de allí está la estación de São Bento en la que destaca su vestíbulo adornado con murales compuestos por más de 20 000 azulejos pintados en los que se representan fragmentos de la historia de Portugal. Seguimos paseando hasta la rua Santa Catarina, la principal calle comercial, donde las fachadas de estilo Art déco alternan con cafés históricos.
No podemos irnos sin tomar un delicioso pastel de nata templado o un trozo de pão de ló en alguna de las confeitarias (pastelerías tradicionales) de la rua Santa Catarina, o en el Café Majestic, una joya de estilo Art nouveau que antaño era frecuentado por escritores y músicos de Oporto.
- Mediodía
Enfrente del mercado se encuentra el restaurante Confeitaria do Bolhão, toda una institución desde 1896. Su carta es una combinación de recetas populares y producto fresco de temporada: sardinas a la brasa, bollería, el plato del día y, sobre todo, la francesinha, un sándwich típico con carne, queso y una salsa picante. - Por la tarde
Vamos a pasar la tarde en la Fundação de Serralves, uno de los centros culturales más bellos de Portugal. En el museo de arte contemporáneo, las obras dialogan con la arquitectura minimalista de Álvaro Siza Vieira. El edificio está en medio de un parque de 18 hectáreas, salpicado de caminos arbolados y esculturas monumentales. Por encima de los jardines hay una pasarela llamada Tree Top Walk, que va entre las copas de robles y arces. Para rematar la tarde nos vamos a contemplar el mar a Foz do Douro, donde el río desemboca en el Atlántico, con un bonito paseo marítimo y un faro de 1886. - Por la noche
En Foz de Douro, se encuentra el restaurante Vila Foz, del chef Arnaldo Azevedo, con una estrella MICHELIN, instalado en una casa de estilo Belle Époque frente al Atlántico. Una cocina elegante y precisa sublima el pescado y marisco fresco.

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Día 3: Por las orillas del Duero, entre estuario y tradiciones marítimas
- Por la mañana
Cruzamos el puente Dom Luís I hasta Vila Nova de Gaia para recorrer en bici la ruta que discurre paralela al Duero y que nos lleva hasta la reserva natural del estuario, donde garzas y cormoranes habitan en los humedales. Un poco más allá, al borde del Atlántico, nos esperan las playas de Lavadores y de Sereia de piedras y fina arena respectivamente. A la vuelta hacemos una parada en Afurada, un pueblito de pescadores con casas de colores de las que cuelgan las redes de pesca secándose al sol. - Mediodía
Aprovechamos que estamos en Afurada para comer en la terraza de algún restaurante especializado en pescado a la brasa y marisco, todo recién pescado. Pedimos un plato de sardinas o calamares, regados con moderación con vinho verde. - Por la tarde
El Centro Interpretativo do Património da Afurada,situado en el puerto, narra la vida de los pescadores del Duero y presenta maquetas de barcos, fotografías y objetos de la vida cotidiana. Ya de vuelta en Vila Nova de Gaia, nos vamos a visitar una bodega de vino de oporto. Una visita guiada nos lleva entre las hileras de barricas y nos inicia en los secretos de la elaboración de este famoso vino, desde su fermentación hasta el envejecimiento en barricas.
Entre Afurada y Gaia, los guías de Porto Bridge Climb nos conducen en una ascensión espectacular por el puente da Arrábida. Sujetos por un arnés, «escalamos» subiendo por unos peldaños hasta lo más alto del arco del puente, a 65 metros sobre el río. El esfuerzo es asequible y las vistas, una vez arriba, son grandiosas: a un lado, las orillas del Duero y al otro los tejados rojizos del centro histórico.
- Por la noche
Ponemos el punto final a nuestro fin de semana en el restaurante The Yeatman, con dos estrellas MICHELIN, situado en lo alto de Gaia. Su carta es un homenaje a los productos del Duero, acompañado de una extraordinaria carta de vinos. Te levantas de la mesa con la sensación de haber saboreado la esencia de Oporto, con todos sus sabores y sus matices.

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¿Te quedas un día más?
A 50 kilómetro al norte Guimarães es ideal para ir a pasar el día. Esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva un intacto su centro medieval, con soportales de piedra y casas señoriales con balcones. Paseamos por la rua de Santa Maria de camino al castillo del siglo X y el Paço dos Duques, un palacio del siglo XV en el que se conservan importantes tapices flamencos.
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