Esta trattoria situada entre los paisajes de las primeras colinas de Romaña puede calificarse de histórica. No así el joven chef que la ha devuelto a la vida, quien no disimula su entusiasmo por los productos de la tierra. Ingredientes y recetas de la zona centran la atención sin excluir alguna que otra reelaboración más contemporánea. Agradable terraza y habitaciones sencillas para hacer noche en un coqueto pueblecito.
- Los inspectores de la Guía MICHELIN