Un local de toda la vida a un paso de la plaza del centro de Sonoma. Su exquisita burrata con tomates Early Girl y crujientes flores de calabacín en verano, o el germinado de guisantes a la vinagreta en primavera demuestran que por él no pasan los años. El reducido y moderno espacio mantiene todo el encanto de sus grandes ventanales y de sus abundantes espejos. Las paredes están decoradas con interesante arte local en venta. La comida refleja diversas influencias culturales, incluido el delicado risotto de piñones en caldo de coliflor, o el fletán glaseado con soja y sésamo, acompañado de puré de patatas y kale cocida. En la diminuta barra se sirve chardonnay y cabernet de Sonoma por copas, perfectos para acompañar los strozzapreti con ragú de cerdo, Grana Padano y pan frito.
- Los inspectores de la Guía MICHELIN