El prototipo de local romañolo con un eficiente y cálido equipo familiar arropando una cocina que despunta tanto en los primeros como en los segundos: pasta fresca, embutidos, carnes también a la brasa. Entre las particularidades del local destacan sus antiquísimas grutas de toba, que son en realidad parte de las que recorren parcialmente el subsuelo de la localidad: excavadas en torno al año 400 d. C. y utilizadas por Malatesta como vía de escape gracias a su intrincado entramado, el tramo perteneciente al local puede visitarse.
- Los inspectores de la Guía MICHELIN