Las largas esperas para tomar una buena comida china son habituales en la península, así que este restaurante sin colas es doblemente especial. El espacio es escueto, pero la cocina no. Elaboran platos clásicos de forma impactante: pollo frito estilo Chongqing enterrado bajo un cúmulo de chiles secos y ardientes granos de pimienta; tiernos wantans de cerdo regados con un glorioso y abrasador aceite de chile; o los fideos dan dan con carne de cerdo picada, cacahuetes y mucho aceite de chile. Como pasa en todos los restaurantes de Sichuan, los no amantes del picante no están en su salsa aunque hay opciones menos potentes como los rollos de tortitas de buey con brotes de guisantes al ajo. La moraleja de esta historia es que aunque Yummy puede no responder a la idea de estilazo, su comida es realmente deliciosa.
- Los inspectores de la Guía MICHELIN