Enclavada en el lujoso hotel Peninsula Beverly Hills, esta sala de fastuoso diseño es un cruce entre la campiña francesa y los Hamptons. Los setos artísticamente recortados le guiarán hasta el bonito patio negro y blanco donde puede comer al aire libre. La clientela luce la misma elegancia informal que el decorado y respira importancia, sobre todo cuando vemos a un guardia de seguridad merodeando alrededor de una mesa. La carta exhibe técnicas de cocina clásicas, ejecutadas siempre con maestría. El suntuoso risotto con setas y espárragos tiene la cantidad justa de queso y aromas a tierra, y se espolvorea con pecorino y sal marina. De postre, la tortilla Alaska deconstruida sabe a Hawái, con sus capas de sorbete de coco y sus almendras Marcona tostadas.
- Los inspectores de la Guía MICHELIN