Esta magnífica iglesia se edificó a lo largo de varios siglos. De la construcción románica original, de influencia cluniacense, sólo subsisten la portada sur y las arquivoltas de la portada principal adornadas con escenas del Romance de Renart. El interior se reformó en el s. XVIII. La pila bautismal es de estilo manuelino y, a la derecha, en una capilla cerrada por una reja, se ve la tumba de bronce del infante Dom Alfonso.