Situada en uno de los caminos portugueses de Santiago, esta capilla visigoda del s. VII fue incorporada a la iglesia de São Francisco en el s. XVIII. Parcialmente derribada por los árabes y reconstruida en el s. XI, tiene planta de cruz griega y muestra influencia bizantina. Una puerta situada a la derecha conduce a una pequeña exposición que contiene algunos vestigios.