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Descubrir un destino

Los pueblos costeros más bonitos de Asturias

Los pueblos costeros más bonitos de Asturias

Cudillero

©LUNAMARINA/iStock

Con acantilados azotados por el viento y puertos cobijados al abrigo de coquetas bahías, la costa de Asturias, en la cornisa del norte de España, nos regala una constelación de pintorescos pueblos y la constante presencia del mar Cantábrico. En Cudillero, Llastres o Luanco se respira el sosiego de la vida marítima entre tranquilas playas vírgenes y un litoral auténtico pese a su gran dinamismo.

Llanes, villa portuaria amurallada

El centro histórico de Llanes, en la costa oriental de Asturias, está protegido por una muralla medieval. Desde el Paseo de San Pedro que discurre junto a mar se contempla el pueblo, los vestigios de la muralla y la silueta maciza de la iglesia de Santa María. Nos adentramos por las estrechas calles del centro, atravesamos el austero castillo y nos dirigimos al antiguo puerto de pescadores. Allí, llaman inmediatamente la atención los Cubos de la Memoria: unos enormes bloques de hormigón pintados de vivos colores por Agustín Ibarrola en 2002 y convertidos en atracción turística desde entonces.

A su alrededor, la vida del puerto sigue como si nada, con los pescadores afanados en sus tareas, las terrazas y el ir y venir de los habitantes. La playa de El Sablón, en la parte oeste del pueblo, es ideal para disfrutar de un día de playa con niños y darse un chapuzón en el mar sin moverse del pueblo. Al este, la playa de Puerto Chico y la playa de Toró nos esperan tras un breve paseo si queremos ir cambiando de ambiente a lo largo del día.

Llanes

©LUNAMARINA/iStock

Ribadesella, entre la ría y el mar abierto

En la desembocadura del Sella, a ambos lados de la ría, se encuentra Ribadesella, al pie de los picos de Europa. En la margen izquierda se encuentra el centro histórico, con una sucesión de estrechas casas que llega hasta el puerto. Vamos paseando bajo sus balcones mientras respiramos el fresco aire que sube desde la ría y observamos en sus paredes las huellas de un próspero pasado mercantil.

El otro lado de la ría, da al mar Cantábrico y a una inmensa playa de fina arena con un paseo bordeado de casonas indianas de blancas paredes, algunas deslucidas, construidas por los asturianos que emigraron a América para hacer fortuna. El hotel palacete Villa Rosario, una joya de la arquitectura indiana, nos espera para pasar la noche y cenar en el restaurante Ayalga, con una estrella MICHELIN, que ofrece una cocina esencialmente marinera, inspirada en gastronomía asturiana, a orillas de la playa.

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Nuestra recomendación

Para seguir disfrutando un poco más de la tranquilidad y la belleza de la costa de camino al interior, salimos de Ribadesella por la N-634. Su trazado sinuoso discurre paralelo al río Sella por campos y pueblecitos hasta llegar a Arriondas.

Ribadesella

Vue aérienne de l'embouchure du Sella et du village de Ribadesella (Asturies, Espagne)

Llastres, un pueblo encaramado en la ladera de la montaña en la costa oriental

Llastres, uno de los pueblos más bonitos de España, está pegado a la ladera de una montaña. Sus empinadas calles, llenas de cuestas y escaleras, miran al mar y cada casa parece que busca captar la luz del Cantábrico. El pueblo está escalonado sobre la ladera, lo que ofrece un sinfín de puntos desde los que disfrutar de espectaculares vistas al mar. El puerto mantiene su actividad y con marea alta se llena de pescadores.

Muy cerca de allí, la playa de la Griega hará las delicias de quienes quieran iniciarse en la paleontología. Seguir los paneles que señalan el camino hasta donde se encuentran las huellas fósiles de dinosaurios, a pocos metros del agua, es como viajar en el tiempo.

Llastres

©Pablo Sebastian Intelisano/Getty Images Plus

Tazones, un discreto puerto al final de una ría

Al final de una estrecha ría se encuentra Tazones, un recoleto pueblo entre dos colinas unidas por un único camino a lo largo del muelle con calles que serpentean entre casas bajas, balcones de madera y paredes de colores pastel. Bajo las contraventanas se siente el bullicio del pueblo, las macetas de flores salpican los rincones y el ruido del entrechocar de los cubiertos anuncia la transformación que experimenta el pueblo cada fin de semana en cuanto empieza el buen tiempo.

Es casi obligado sentarse en una terraza para disfrutar de un rico pescado a la brasa y participar del bullicio de un pueblo que con el buen tiempo se convierte en un comedor al aire libre. En el muelle, algunas embarcaciones esperan a que suba la marea para hacerse a la mar recordándonos que la pesca sigue marcando el ritmo de la vida de este pequeño pueblo.

Tazones

Maisons traditionnelles dans le village de Tazones (Asturies, Espagne)

Luanco, una animada villa marinera con playas urbanas

Luanco es un antiguo puerto de pesca convertido en un importante destino de playa. Paseando por la Calle de La Riba, una calle peatonal flanqueada por bonitos edificios barrocos entre los que destacan la torre del Reloj y la iglesia de Santa María, en seguida llegamos hasta la playa de La Ribera: su dorada arena se adentra suavemente en la bahía, junto a numerosos restaurantes donde podemos disfrutar de platos típicos asturianos.

Cerca de allí, el Paseo de la Playa va desde el puerto hasta las playas de Luanco e invita a ir haciendo paradas por el camino. Una de ellas merece la pena hacerla en los puestos del mercado para probar las típicas marañuelas, unas galletas asturianas en forma de nudo, antes de seguir adelante bajo la suave luz del atardecer. Hay numerosos locales en primera línea para cenar con vistas al mar.

Cudillero, un anfiteatro de casas de colores con vistas al mar

Lo primero que nos llama la atención al llegar a Cudillero es su particular orografía: un circo natural casi cerrado, sobre el que se agolpan estrechas filas de casas de colores, encaramadas unas encima de otras, alrededor del puerto. Desde la plaza principal vamos subiendo por un laberinto de escaleras y cuestas , parando para recuperar el aliento en minúsculas terrazas-jardín que nos van regalando nuevas perspectivas del mar Cantábrico. Por la mañana los pescadores se afanan en sus barcos y el mercado y los cafés empiezan a llenarse.

Los miradores de la parte alta ofrecen espectaculares vistas de la costa cantábrica y pequeños jardines colgantes dan muestra de la creatividad de sus habitantes, que han sabido aprovechar hasta el último metro cuadrado de pendiente para instalar pequeños huertos y recodos arbolados. Lejos del bullicio urbano, la Senda Costa Norte nos lleva hasta tranquilas playas de aguas cristalinas que invitan a darse un baño.

Cudillero

©LUNAMARINA/iStock

Luarca, puentes, muelles y edificios apiñados a la orilla del mar

Luarca se encuentra en uno de los meandros que dibuja el curso del río Negro en su camino hacia el mar y que estructura todo el pueblo. Cruzamos sus puentes y paseamos por los muelles llenos de terrazas mientras contemplamos las casonas indianas, construidas por los emigrantes asturianos que hicieron las Américas. En el puerto de pescadores, al final de la ría, encontramos numerosas cafeterías y confiterías con deliciosos y tentadores escaparates.

Merece la pena subir hacia las capillas que hay en la parte alta para disfrutar de las espectaculares vistas de la bahía y el entramado de casitas blancas. Al bajar, nos adentramos en el barrio de la Pescadería, un pequeño laberinto de escaleras y callejuelas tranquilas y dinámicas a la vez.

Luarca

©IMAG3S/iStock

Tapia de Casariego, un pueblo marinero que mira al Atlántico

En la costa occidental de Asturias y frente al Atlántico se encuentra Tapia de Casariego, un pueblo formado por varios barrios unidos por un paseo costero. Primero nos dirigimos al puerto , con sus muelles llenos de barcos, y desde allí a las playas que hay a ambos lados del pueblo. Las largas playas de dorada arena, las favoritas de los surfistas y las familias, alternan con calas recónditas y vírgenes.

Tapia de Casariego también cuenta con una piscina natural de agua salada, la piscina Antonio Alonso Bedia «Toño del Moderno», construida en una antigua cetárea entre dos playas y cuyo uso es gratuito: un curioso espacio compartido por niños, bañistas madrugadores y habitantes del pueblo. El aire impregnado de salitre, la luz viva y el sonido de las olas nos acompañan hasta la parte altea desde donde se divisa la costa gallega.

Tapia de Casariego

Vue sur le port et le phare du village de Tapia de Casariego (Asturies, Espagne)

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¿Sabías que...?

El abrupto y recortado litoral asturiano alberga cerca de 200 playas e innumerables puertos naturales. Su rías cortas y cabos rocosos han sido desde tiempos inmemoriales refugio de pescadores y marineros: una geografía única que explica la gran densidad de pueblos y la variedad de paisajes.

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