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Descubrir un destino

Los mejores yacimientos arqueológicos de Nápoles y alrededores

Los mejores yacimientos arqueológicos de Nápoles y alrededores

Ruines du temple d’Apollon, Pompéi

©Xantana/Getty Images Plus

Hacemos un recorrido por la bahía de Nápoles y un viaje al pasado a través de vestigios extraordinarios: galerías subterráneas excavadas en la roca, villas patricias colgadas de acantilados, ciudades enteras enterradas bajo la lava y templos griegos bañados por el sol. Cada yacimiento nos revela una cara distinta de la historia del Mediterráneo, frente a una de sus costas más hermosas.

Nápoles Subterránea, una inmersión en la historia secreta de Nápoles

En el subsuelo, bajo la animada Piazza San Gaetano, en pleno centro histórico de Nápoles, se encuentra escondida la puerta de entrada a la Nápoles Subterránea (Napoli Sotterranea). Nos adentramos por ella y comenzamos el descenso hacia las profundidades: 30 metros más abajo, la roca amarilla desvela su primer secreto: un laberinto de galerías excavado por los griegos en el siglo IV a. C. para construir las murallas de la ciudad. A lo largo del recorrido, atravesamos pasillos que se prolongan y dan testimonio de su conversión por los romanos en un acueducto que se usó hasta 1885.

Con cada paso que damos, la luz vacila sobre los depósitos, los estrechos túneles de mantenimiento y los nichos excavados en la piedra. Sorprende la temperatura fresca, sobre todo en verano. La visita termina en un antiguo refugio antiaéreo de la II Guerra Mundial, antes de volver a la superficie a través de la habitación de una casa. Allí nos encontramos con los vestigios de un teatro romano de 6000 localidades, integradas en la arquitectura del barrio popular.

Tour de Naples, souterrains, Italie

©Longo Emanuele/iStock

Pausilypon, la gran finca marítima de la aristocracia romana

En la escarpada costa del barrio de Posillipo, al oeste de Nápoles, el parque arqueológico de Pausilypon mira hacia la luminosa bahía: si alzamos la mirada, veremos enfrente Capri, Isquia y la península sorrentina. Llegamos a través de la Grotta di Seiano, un antiguo túnel de 700 metros excavado en la colina.

Al salir nos fijamos en la villa de Vedio Polión (Villa di Pollione), un lujoso complejo ligado al emperador Augusto (siglo I a. C.) con un teatro, termas y un puerto privado, testimonio de la opulencia romana. Se pueden ver las ruinas de las salas de recepción, jardines en terrazas y las inmensas piscinas pobladas de morenas a las que se dice que Polión arrojaba a sus esclavos.

Théâtre grec, parc archéologique de Pausilypon.

©lucamato/iStock

Pozzuoli, gran puerto antiguo a las puertas de los Campos Flégreos

Al oeste de Nápoles, Pozzuoli, en la periferia de la vasta caldera volcánica de los Campos Flégreos, es una escala estratégica en el golfo. Enseguida llama la atención el anfiteatro Flavio, una colosal construcción edificada en la época de Vespasiano (siglo I d. C.). Este anfiteatro, que es el tercero más grande de Italia, impresiona por la regularidad de las gradas, sus galerías subterráneas magníficamente conservadas y por el incesante juego de luces que podemos contemplar en el suelo gracias a la luz que se filtra a través de los arcos.

Una vez en el centro histórico (Rione Terra), visitamos la basílica-catedral de San Procolo, que integra los vestigios del templo romano de Augusto: una huella más del importante pasado histórico de esta antigua ciudad.

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Información útil

Pozzuoli se encuentra en la caldera volcánica de los Campos Flégreos, un término que procede del griego y que quiere decir «campos ardientes». Esta zona está sometida a un fenómeno denominado bradisismo, consistente en ligeras variaciones del nivel del suelo, que en la década de 1970 provocó que hubiera que desalojar el centro histórico.

L’amphithéâtre Flavio à Pozzzuoli

©Fabrizio Fiorenzano/Getty Images Plus

Baia, el balneario de los emperadores romanos sepultado bajo el agua

En la costa noroeste de Nápoles, en la localidad de Baia, se encuentran los espectaculares vestigios del que fuera el mayor balneario del Imperio romano. Aquí, las colinas esconden las termas de Vénus y Diana, y sobre todo, las de Mercurio, coronadas por una cúpula de 21 metros de diámetro: toda una proeza técnica. Acercándonos al mar, vemos los cimientos de las villas patricias parcialmente engullidos por el hundimiento del terreno.

En Baia, la visita continúa en el mar: la ciudad sumergida se puede explorar en piragua, haciendo submarinismo o desde uno de los barcos con suelo de cristal de Subaia Diving o Centro Sub Pozzuoli en lo que, sin duda, es una experiencia arqueológica única.

Les anciens thermes romains à Baia

©Photo Italia LLC/Getty Images Plus

Pompeya, la ciudad romana sepultada por la erupción del volcán en el año 79

A 25 kilómetros al sur de Nápoles, en una gran llanura, se encuentra Pompeya, la ciudad que quedó sepultada bajo las cenizas tras la erupción del Vesubio en el año 79. Desde la entrada por Porta Marina, llegamos al Antiquarium, y después al foro, el centro neurálgico de la ciudad con el odeón, el templo de Isis, el mercado cubierto… Las calles se suceden, flaqueadas por comercios, termas ricamente profusamente adornadas y talleres de artesanos. Paseamos por la Via dell’Abbondanza hasta los antiguos barrios residenciales donde se suceden las domus de las familias patricias.

Destaca la Casa dei Vettii, conocida como la «Capilla Sixtina de Pompeya», con sus impresionantes frescos mitológicos y sus frisos de putti (angelotes símbolo del Amor ) realizando distintas tareas domésticas. La decoración de la Villa dei Misteri, los mosaicos del triclinium (comedor), los baños y los objetos cotidianos que nos encontramos a cada paso, evocan la vida romana en todo su apogeo. La precisión de los detalles y la emoción que se respira en este lugar extraordinario, sorprende y es muy emotiva.

Ruines du temple d’Apollon, Pompéi

©Xantana/Getty Images Plus

Herculano, la otra ciudad devorada por el Vesubio

En Ercolano, a los pies del Vesubio, la antigua ciudad romana de Herculanum aparece como una ciudad en miniatura, protegida por una capa de lava y barro de 16 metros de espesor. Empezamos por la Antica Spiaggia, una antigua playa alejada de la orilla por la erupción y atravesamos los fornici, unos almacenes portuarios utilizados para guardar barcos donde se encontraron los esqueletos de los más de 300 habitantes que los usaron como refugio y que murieron asfixiados por las temperaturas extremas y las nubes de aire ardiente.

Subiendo unos escalones hay unas casas patricias (Casa dei Cervi, Casa Sannitica) adornadas con frescos y mosaicos, termas decoradas con gran delicadeza y comercios que aún conservan los muebles carbonizados. Aquí, la madera ha resistido: puertas, estructuras y escaleras se mantienen intactas permitiéndonos atisbar la intimidad romana de manera inquietante. Herculano también destaca por su quietud, nada que ver con el ajetreo de Pompeya.

Mosaïque murale de Neptune et Salacia, Herculanum

©porojnicu/iStock

Oplontis, la villa de Popea cuyos frescos están intactos

En Torre Annunziata, entramos en la Villa di Poppea (o Villa Oplontis), la inmensa residencia que perteneció a Popea Sabina, la segunda esposa de Nerón (siglo I d. C.). En las distintas estancias descubrimos una serie de frescos extraordinariamente bien conservados: perspectivas arquitectónicas, retratos, naturalezas muertas y motivos florales decoran las paredes, mientras las cocinas, piscinas e invernaderos ilustran una forma de vida sumamente sofisticada.

La ingeniosa instalación hidráulica sorprende aún hoy en día: las letrinas disponen de un sistema para tirar de la cadena y limpiarlas muy avanzado para su época. Paseamos por las estancias bañadas por el sol, que son mudos testigos de la prosperidad del golfo de Nápoles en el siglo I.

La villa de Poppée à Oplontis

©Angelafoto/Getty Images Plus

Paestum, las ruinas griegas más bellas de la península italiana

Un poco más al sur, a algo más de cien kilómetros de Nápoles, en la provincia de Salerno, exploramos Paestum con sus tres majestuosos templos dóricos que se alzan en medio de una llanura tapizada de adelfas y cipreses. Ante nuestro ojos el templo de Neptuno, el de Héra I (conocido como la basílica de Paestum) y el de Atenea se yerguen destacando entre los demás vestigios: foro, comitium, gymnasium… sin olvidar los restos de la antigua muralla a lo largo de cinco kilómetros.

Seguimos la visita en el museo, donde nos esperan los famosos frescos de la Tumba del Nadador, unos bajorrelieves arcaicos y preciosos jarrones de bronce, que ilustran la historia de la Gran Grecia. Un lugar imprescindible para entender la gran riqueza arqueológica del golfo de Salerno.

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Por carretera

Para poder apreciar Paestum sin prisas, podemos pasar la noche en el Tenuta Duca Marigliano Boutique Hotel y así hacer un idílico paréntesis a poca distancia del parque arqueológico.

Le site archéologique de Paestum

©SimonSkafar/Getty Images Plus

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Nuestra recomendación

Prolonga la experiencia con una visita al Museo Archeologico Nazionale en Nápoles, donde se exponen mosaicos, frescos y objetos encontrados en Pompeya, Herculano y Paestum, que ayudan a entender mejor el mundo de la Antigüedad.

¿Sabías que...?

El motivo de que en esta zona haya tantos yacimientos helénicos es que pertenecía a la Magna Grecia (Magna Graecia): a partir del siglo VIII a. C. colonos llegados desde Eubea, Rodas o Focea construyeron puertos y templos de los que aún quedan vestigios en Nápoles (Neapolis), Paestum y Pozzuoli.

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