Las grandes ciudades balneario de Europa que son Patrimonio de la Humanidad
Las grandes ciudades balneario de Europa que son Patrimonio de la Humanidad

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La UNESCO incluyó en 2021 en su lista del patrimonio mundial 11 ciudades en la categoría de Grandes balnearios de Europa. Repartidas en siete países, estas ciudades encarnan la edad dorada del termalismo europeo entre el siglo XVIII y principios del siglo XX. Estos centros termales, a los que se acudía a tomar las aguas para curarse, pasear o simplemente saborear el tiempo a un ritmo más pausado, se encuentran en edificios con valor histórico, rodeados de frondosos parques.
Spa (Bélgica), capital termal en pleno bosque de las Ardenas
Acurrucada en las faldas de las Árdenas, Spa es famosa por sus manantiales de aguas carbonatadas naturales. El balneario Pouhon Pierre le Grand, ubicado en un pabellón neoclásico del siglo XIX será nuestra primera parada. Tras probar su agua ferruginosa, vamos por la galería de Leopoldo II hasta la plaza Real y el casino, reconstruido en 1919. Por el camino pasamos ante edificios del siglo XIX para terminar en el parque de las Siete Horas, un espacio que invita a pasear lenta y tranquilamente, a un paso casi meditativo.
Los caminos que lo recorren nos llevan hasta los también famosos manantiales secundarios de Géronstère, Barisart o Sauvenière. Para terminar, visitamos el museo ubicado en la Villa Royale, dedicado a la historia termal de Spa y donde podemos admirar mobiliario de época y los típicos «jolités», pequeños objetos artesanales decorativos de madera pintada. Justo al lado, el macizo de las Árdenas nos permite hacer un auténtico paréntesis, como último tratamiento prodigado por la naturaleza.
A pocos kilómetros de la ciudad de Spa, en pleno bosque de las Árdenas, se encuentra también el circuito automovilístico de Spa-Francorchamps: si quieres sentir la adrenalina de un trazado mítico de la Fórmula Uno puedes acudir a un Gran Premio o recorrerlo andando en las jornadas de puertas abiertas.

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Bath (Reino Unido), el modelo georgiano de Somerset
A orillas del río Avon, Bath destaca por su armonía urbana con edificios de piedra de color miel, característica del condado de Somerset. Desde Queen Square apreciamos el equilibrio de los trazados obra de John Wood «el viejo»: esta plaza precede a The Circus, un conjunto de elegantes casas que forman un círculo perfecto alrededor de un conjunto de viejos plátanos centenarios. Un poco más abajo se encuentra la zona termal: vistamos los magníficos Baños romanos, con sus espléndidas piscinas adornadas con mosaicos y restos votivos, instaladas sobre el principal manantial de agua caliente desde la Antigüedad.
A la salida, atravesamos la plaza presidida por la abadía gótica y cruzamos el puente Pulteney con tiendas que lo convierten en una especie de galería comercial sobre las aguas del río. Los hoteles y spas modernos perpetúan el legado termal de la ciudad, donde bienestar y vida social se combinan en un ambiente tranquilo.

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Vichy (Francia), ciudad termal junto al Allier
En Vichy, en la provincia histórica del Borbonés, el parque de las fuentes nos da la bienvenida bajo la vidriera del vestíbulo, el punto de partida para disfrutar de las aguas de los manantiales Grande Grille, Chomel o Célestins, cuyas virtudes se investigan desde el siglo XIX. Entre trago y trago de agua, vamos paseando por fuentes y galerías cubiertas, admirando el estilo ecléctico de los distintos hoteles, chalets de la época de Napoleón III y villas venecianas. Nos llama la atención el Gran centro termal con su cúpula y sus frescos neomoriscos.
Es obligado hacer un pequeño desvío para acercarnos hasta la Ópera-Palacio de congresos, una obra maestra del Art Nouveau, antes de seguir camino hacia las orillas del Allier, donde proseguimos nuestro paseo por playas urbanas y senderos peatonales. Las Termas Callou y des Dômes, fieles a la tradición, ofrecen curas y tratamientos en un ambiente en el que impera la tranquilidad.

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Montecatini (Italia), exponente de la arquitectura de estilo Liberty en la Toscana
En Italia se encuentran las termas de Montecatini, enclavadas en el Parco delle Terme, un inmenso jardín poblado de plátanos, pinos y palmeras. Empezamos nuestro recorrido termal en las termas Leopoldinas, construidas en el siglo XVIII y reinterpretadas en 1926 con estilo Liberty, para continuar admirando el pabellón Tamerici y sus coloridas cerámicas con la vegetación mediterránea de fondo.
Algo más lejos, Tettuccio sorprende con sus columnatas y salones decorados con mayólicas. Cruzamos el parque hasta la Palazzina Regia y los establecimientos Excelsior y Regina y subimos en el funicular hasta Montecatini Alto, un pueblo medieval que domina el valle del Nievole. Una vez allí, respiramos el aire puro toscano y caemos rendidos al encanto del paisaje que se divisa desde sus murallas.

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Baden-Baden (Alemania), lugar de encuentro de la alta sociedad de la Belle Époque
A las puertas de la Selva Negra, en el oeste de Alemania, se encuentra Baden-Baden, a orillas del río Oos y vertebrada por Lichtentaler Allee, una avenida flanqueada por árboles que conecta el balneario (Kurhaus) con varios museos de arte. En el centro de la ciudad, entre villas de estilo Belle Époque, hoteles y elegantes tiendas, nos vamos a Friedrichsbad, unos baños construidos en 1877 sobre las ruinas de las antiguas termas romanas (Römische Badruinen).
Recorremos sus salas de aguas calientes y piscinas de vapor con una decoración neorrenacentista cuidadosamente restaurada. Terminamos con una visita al museo municipal de Baden-Baden (Stadtmuseum), dedicado a la historia regional y donde podemos conocer más a fondo la historia de esta ciudad termal, desde la época romana hasta su esplendor en el siglo XIX cuando Baden-Baden era visitada por prestigiosos diplomáticos y escritores internacionales.

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Bad Ems (Alemania), residencia de verano prusiana a orillas del Lahn
En Bad Ems, los meandros del río Lahn llegan hasta los pies del Kurhaus, un suntuoso edificio clásico, ampliado en la época imperial. Entramos a ver Marble Hall, un suntuoso salón de baile decorado con estucos, y seguimos paseando por las calles vecinas donde se suceden residencias burguesas y antiguos establecimientos termales.
Las termas de Emser Therme, en un edificio moderno con vistas al río, perpetúan la tradición de cuidados y reposo. Los senderos señalizados que hay a su alrededor invitan a ascender por las colinas, ensalzadas por Guillermo I y Víctor Hugo.

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Bad Kissingen (Alemania), armonía neoclásica junto al Saale
En el norte de Baviera, Bad Kissingen nos recibe con el parque Luitpold, un extenso jardín paisajístico, jalonado de quioscos y esculturas. Seguimos hasta Regentenbau, una majestuosa sala de conciertos de la Belle Époque aún en activo, para, a continuación, descubrir el manantial Rakoczy, un icónico manantial de aguas ferruginosas, o Wandelhalle, con una de las salas de bebida de aguas curativas más grandes de Europa.
En el centro de la ciudad encontramos una amalgama de hoteles históricos, balnearios modernos y tiendas especializadas, a las que se llega fácilmente andando desde la estación. Siguiendo el curso del río Saale, contemplamos las praderas del macizo del Rhön, un lugar tranquilo muy apreciado por los aficionados al senderismo y el ciclismo.

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Baden bei Wien (Austria), residencia de verano a las puertas de Viena
A pocos kilómetros de Viena, el centro de Baden bei Wien está dominado por la arquitectura de estilo Biedermeier, legado de la burguesía vienesa del siglo XIX. Paseando por el verde Kurpark, llegamos hasta el casino, la rosaleda de Doblhoffpark y al teatro Arena, un magnífico ejemplar de estilo Art Nouveau. Visitamos los baños históricos, como Frauenbad o Leopoldsbad, que impresionan por su exquisita decoración, magníficamente conservada.
Algo más lejos, el balneario de Römertherme, con sus piscinas interiores y exteriores, es el sucesor contemporáneo encargado de dar continuidad a una cultura termal muy apreciada desde la época imperial. Como colofón, salimos de la ciudad por la carretera que serpentea hasta Gumpoldskirchen y Mödling que discurre por un paisaje vitícola salpicado de bodegas tradicionales.

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Karlovy Vary (República Checa), el gran balneario de Bohemia
En el valle del Teplá, Karlovy Vary (Karlsbad) con sus casas de color pastel y sus columnatas esculpidas, es uno de los conjuntos termales mejor conservados de Centroeuropa. Empezamos nuestro paseo por la galería del mercado (Tržní kolonáda), para seguir hasta la columnata del Molino (Mlýnská kolonáda), y la columnata del Castillo (Zámecká kolonáda), cada una con aguas a distintas temperaturas.
Por el camino, vamos bebiendo aguas minerales en un vaso típico que se compra en la ciudad y recorremos las orillas llenas de hoteles, restaurantes famosos y balnearios modernos. Es obligado hacer una parada en el museo Jan Becher, en honor del licor local, que es todo un símbolo de esta región. Si vamos a principios de julio nos encontraremos con el Festival internacional de cine en pleno apogeo, un eco de la dilatada cultura de acogida de bañistas venidos desde toda Europa.

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Mariánské Lázně (República Checa), elegancia neobarroca en la Bohemia occidental
A unos cincuenta kilómetros de Karlovy Vary se encuentra Mariánské Lázně (Marienbad) un gran balneario de Bohemia occidental que vivió su edad dorada a finales del siglo XIX con la llegada del ferrocarril que, a su vez, trajo consigo a turistas y veraneantes. Empezamos nuestro paseo en la columnata Lázeňská, una gran estructura construida en 1889 y decorada con frescos alegóricos y que en sí misma simboliza la ambición termal de la ciudad. A su alrededor, hoteles de colores pastel, galerías cubiertas y quioscos de música componen un decorado típico de las ciudades termales de Centroeuropa.
Un poco más allá, cruzamos el parque Lázeňský, un espacio paisajístico puntuado por avenidas de tilos donde, cuando hace buen tiempo, se celebran conciertos y actuaciones al aire libre. En Mariánské Lázně también hay más de una decena de fuentes en las que podemos ir parando para tomar gratis su agua rica en calcio, magnesio y hierro. El manantial de la cruz (Křížový pramen) es el más famoso de los cuarenta que hay en la ciudad.

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Františkovy Lázně (República Checa), ciudad neoclásica dedicada a la salud
En Františkovy Lázně (Franzensbad), fundada en 1793 en el oeste de la República Checa, todo evoca el siglo XVIII: en la plaza de la Paz, el centro geométrico de la ciudad, observamos sus columnatas, pórticos y los edificios junto al parque Sady Solného a Lučního. Nuestro paseo sin rumbo nos lleva primero, hasta el pabellón del manantial de Francisco (Františkův pramen) y luego hasta los antiguos baños de vapor y el parque por el que cruza el manantial Glauberův pramen, famoso por la alta mineralización de sus aguas.
Llama la atención la estatua de František, un querubín de bronce convertido en símbolo de la ciudad y que, según reza la tradición, da buena suerte a quien la toca. Terminamos el recorrido en los centros de aguas termales, donde se realizan tratamientos con burbujas y gas carbónico desde hace más de 200 años.

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