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¡Berna, ganadora de la copa del buen vivir!
| 02-06-2008 Por Emmanuel Tresmontant A mitad de camino entre Basilea y Lausana, la capital suiza enamora por su belleza, su apacible manera de vivir y su conjunto medieval que le ha valido figurar en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pero Berna cuenta también con 6 km de arcadas, 11 fuentes históricas, un foso con osos, una piscina a orillas del Aar y el Centro Paul Klee diseñado por Renzo Piano... «De todas las ciudades suizas que hemos visitado, Berna es la más hermosa» (Goethe en 1779) ![]() © Bern Tourismus ¡Lo primero que hay que hacer al llegar a Berna es darse un baño! ¡Sí, sí, no estoy bromeando! Después de dejar las maletas en el hotel (le aconsejo, por ejemplo, el hotel de 4 estrellas Allegro, muy moderno y con una situación privilegiada, a 10 minutos del centro de la ciudad), póngase el traje de baño, coja la toalla ¡y corra hasta la orilla del río que, en verano, arrastra las nieves fundidas de los Alpes! Enclavada cerca del antiguo barrio obrero, la piscina «Marzili» pasa por ser el más bello baño fluvial del mundo: una especie de «piscina natural» gratuita que le permite zambullirse directamente en el río, cuyas aguas puras y cristalinas no ofrecen ningún riesgo. La gente lleva bañándose allí más de 700 años y, en verano, en sus praderas se solazan diariamente unas 10.000 personas… Berna resulta fascinante por la pureza de su aire y la omnipresencia de sus espacios verdes que bordean el Aar. En verano, también, no deje de visitar la espléndida Rosaleda (Rosengarten) que alberga 200 variedades de rosas, otras tantas de lirios y 28 clases de rododendros. Posee, además, una encantadora vista de la ciudad vieja. Berna, cuyo emblema es un oso desde el s. XV (podrá ver algunos especimenes auténticos en el Foso de los Osos (Bärengraben) situado a los pies del puente de Nydegg), tiene fama en toda Suiza por su «lentitud»… A sus habitantes les gusta tomarse su tiempo y disfrutar de la vida. Como escribía Hermann Hesse en 1912: «En ningún lugar se envejece tan plácidamente como aquí». ![]() © Bern Tourismus La ciudad vieja, reconstruida en piedra arenisca de color verde amarillento (la molasa) después del terrible incendio de 1405, sigue siendo un modelo de adaptación al emplazamiento donde está ubicada, con sus calles que serpentean formando bucles y sus terrazas dominando el Aar. Hay que recorrerla a pie y pasear por sus 6 km de arcadas, cuajados de innumerables tiendas, que forman uno de los «centros comerciales» más largos de Europa. La Bärenplatz, repleta de terrazas de cafés y de restaurantes, y donde se celebra un mercado a diario, constituye junto con la vecina Waisenhausplatz una inmensa explanada conocida como «Die Front». A la entrada de la plaza, la Torre de la Prisión (Käfigturm) del s. XIII es uno de los vestigios medievales más antiguos. A la izquierda, la Torre de los Holandeses (Holländerturm) del s. XVII resulta también muy pintoresca con su piso de carpintería; debe su nombre a los mercenarios holandeses que acudían hasta allí para fumar a escondidas (fumar estaba prohibido en esa época…). ![]() © Bern Tourismus La Kramgasse es, por su parte, la calle más animada de Berna, con sus casas de los ss. XVII y XVIII desgranando sus arcadas, sus tiendas y sus restaurantes, sus fuentes como la de Zähringen (s. XVI), decorada con un oso que viste una armadura, y la de Sansón (s. XVI), dedicada al coloso abriendo las fauces de un león. Es imprescindible visitar la Torre del Reloj (Zeitglockenturm) que es el símbolo más popular de Berna y el lugar de encuentro de todos los turistas que pueden distinguirla desde lejos… ¡Edificada entre 1191 y 1250, alberga un reloj que data de la Edad Media y cuyo mecanismo sigue funcionando a la perfección! 4 minutos antes de cada hora, unas figuritas pintadas en el s. XV inician un curioso ballet: el gallo canta batiendo las alas, el cortejo de osos desfila al son de las campanillas del loco, el dios Cronos da la vuelta a su reloj de arena y la gran campana indica la hora golpeada por Hans von Thann, un caballero que lleva una armadura dorada... Salir de Berna es muy fácil gracias al tranvía que, en 15 minutos, le dejará en el Centro Paul Klee, construido en 2005 por el arquitecto Renzo Piano. Visto desde el exterior, este edificio de vidrio y metal representa 3 olas o 3 colinas, cuyas ondulaciones se integran perfectamente en el paisaje y evocan los cuadros de Klee. En su interior descubrirá la mayor colección del mundo de obras del pintor suizo: 4.000 cuadros, acuarelas y dibujos, es decir, el 40% de toda la producción del artista. ![]() © E. Tresmontant/ViaMichelin ¿Dónde tomar algo?En el centro de la ciudad, le recomiendo un pequeño local bastante apasionante y totalmente insólito: el Tredicipercento Weinkeller. Se trata de un bar de vinos creado en 2000, situado en un sótano y dedicado enteramente a los vinos Riesling de Alemania y Barolo del Piamonte. El dueño, Serge Berger, asume sus elecciones: «¡La variedad riesling proporciona el mejor vino blanco y la nebbiolo el mejor vino tinto!». ¿Por qué no? La carta consta de 290 vinos seleccionados provenientes exclusivamente de viñedos que trabajan respetando el medio ambiente. Charcutería, queso, pan y crudités acompañan estos vinos, vendidos por copa. Sencillo y asequible, y además puede también comprar botellas a precio de bodeguero. (unos 20 € el tentempié). Si en Berna se aloja en el hotel Allegro, no pierda la ocasión de cenar en el restaurante Meridiano situado en la azotea del hotel: el chef Fredi Boss elabora una cocina francesa de acentos italianos, sabrosa e inventiva (unos 60 euros por persona). ¡Gozará, además, de una impresionante vista de la ciudad! Hay otros restaurantes con estrellas incluidos en La Guía Michelin que le dejarán más que satisfecho (como el famoso Wein & Sein), pero le aconsejo salirse del camino trillado y explorar el Cantón de Berna en busca de auténticas y pintorescas fondas como la Métairie de Pierre-Feu en Courtelary (un delicioso pueblo de montaña a 65 km de Berna): ¡especialidades campesinas y gruyere “de alpage” (pastos de montaña) garantizados! En Sonceboz (a 56 km de Berna), la Brasserie del hotel du Cerf es otro lugar muy apetecible por sus platos sencillos y sus ingredientes llenos de frescura como el muslo de hembra de pato confitado con tiras de limón (15 € el plato). ![]() © E. Tresmontant/ViaMichelin Otro establecimiento pintoresco que le recomiendo es una de las fondas más antiguas de la región dirigida por la familia Lüdi desde… ¡1340! Loewen Heimiswil, en plena comarca de Emmental, es una casa de las que ya no se ven con sus muebles antiguos, sus manteles perfumados con lavanda y su comedor de estilo burgués… La cocina es 100% tradicional, a imagen del chucrut con patatas y carne de ternera de Emmental. Si recorre los verdes valles de Emmental, sembrados de chalés tradicionales, le aconsejo visitar la casa de Michale Spycher elegido este año «Campeón del Mundo del Gruyere» en Estados Unidos. Este granjero, que vive en el pueblo de Wasen en la frontera entre la Suiza germánica (conocida por su gruyere) y la Suiza francófona (reputada por su emmental), ¡produce ambos quesos! Vaya hasta allí, pruébelos y vea la diferencia: ¡el gruyere tiene un sabor más potente, más graso y envejece durante más tiempo, mientras que el emmental es más florido y se reconoce por sus agujeros! ![]() © Euro 2008 SA UEFA Euro 2008Estadio de Suiza Wankdorf El estadio de Suiza, construido junto al Palacio Federal, es el orgullo de la capital helvética. Se alza en el antiguo emplazamiento del mítico Wankdorf, construido en 1925, donde se disputó la Final de la Copa del Mundo de 1954 que dio la victoria (3-2) a la República Federal de Alemania sobre el grandísimo favorito, el legendario equipo húngaro. Se habló entonces del «milagro de Berna» y el Wankdorf y sus dos grandes torres angulares de más de 14 metros de altura pasaron a la historia. A finales de los años 1990, las imposiciones del fútbol moderno y lo vetusto de las instalaciones obligaron a plantearse su renovación. Fue el pueblo de Berna quien zanjó la cuestión en 1997, aprobando por amplia mayoría su reconstrucción. Las obras empezaron en 2001 y el 3 de agosto se procedía a la voladura del antiguo estadio. El nuevo recinto, abierto y aireado, dejaba libre una amplia superficie debajo de las tribunas y del terreno de juego. Ahí se ha instalado un centro comercial que reúne numerosos establecimientos, restaurantes y bares, un hotel e, incluso, un colegio público. El inmenso aparcamiento subterráneo es otra de las bazas de este centro multifuncional. El techo, que alcanza los 24 metros de altura, está cubierto por una instalación fotovoltaica, es decir, una central solar, la mayor del mundo integrada nunca en un estadio: su producción total de energía puede alcanzar unos 1,2 millones de kWh, el equivalente al consumo anual de una pequeña localidad de aproximadamente 400 hogares. Inaugurado el 30 de julio de 2005 después de cuatro años de trabajos, el Estadio de Suiza Wankdorf y sus 32.000 plazas ha sido la obra aérea más importante de Suiza, con un coste total de 370 millones de francos suizos. Como anécdota final, el famoso reloj del antiguo Wankdorf se ha instalado en la plaza que hay junto al estadio, mientras que el marcador mantiene fijo el resultado de la final de 1954. Calendario de partidos9 de junio: Países Bajos – Italia (20h45) 13 de junio: Países Bajos – Francia (20h45) 17 de junio: Países Bajos – Rumanía (20h45) Las “Fanzonas” Los partidos se retransmitirán en pantallas gigantes en los alrededores, en las dos “fanzonas” de la ciudad, situadas en laWaisenhausplatz y en la Bundesplatz. El acceso a estas zonas es gratuito, pero el aforo será limitado. Información prácticaOficina de Turismo Hotel Allegro Kornhausstrasse 3 CH-3000 Berna 25 TEL.: +41 (0)31 339 55 00 Centro Paul Klee Restaurante Meridiano Bar de vinos Tredicipercento Rathausgasse 25 CH-3011 Berna TEL.: +41 (0) 31 311 80 31 Métairie de Pierre-Feu Familia Oppliger Courtellary TEL.: 032 489 19 51 Brasserie del Hotel du Cerf 4, rue du Collège 2605 Sonceboz TEL.: 032 488 33 22 Fonda Loewen Heimiswil “Campeón del Mundo de Gruyere” Chäsi Frittsehuus Familia Michael Spycher CH-3457 Wasen TEL.: 034 437 17 12 |






