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Urdaibai, una escapada a una Reserva de la Biosfera
| 22-09-2008 Por César Pastrana Urdaibai es un espacio natural declarado reserva de la biosfera por la Unesco en 1984. Apartada del Cantábrico, al abrigo del Golfo de Bizkaia, Urdaibai constituye una entrada de mar que se fusiona con el río Oca proveniente del interior. La mezcla del agua dulce con los restos salados del mar, ha creado un sensacional espacio natural que desde Mundaka hasta Gernika ofrece refugio a una de las mayores colonias de aves acuáticas del norte de la península. ![]() © Juanjo Junguitu Con una superficie de 230 km2, esta zona, incluye 22 municipios, entre los que nos encontramos con poblaciones como Gernika, Mundaka, Elantxobe o Bermeo, entre otras. Urdaibai representa los ambientes típicos de la cornisa cantábrica. Salpicada de acantilados y playas de costa, bosques y ríos, o marismas y vegas fluviales, en ella encontramos la mayor diversidad paisajística y ecológica de Euskadi. Gernika sirve como lugar de partida de una ruta que nace en el interior de este bello entorno. Esta población es internacionalmente famosa porque Picasso la inmortalizó con su cuadro sobre el bombardeo de la villa en la guerra civil. También acoge al viejo roble, “el Árbol de Gernika”, símbolo de hermandad, orden y libertad y bajo cuya sombra antiguamente los señores de Vizcaya tomaban las decisiones de importancia. Dejando Gernika nos acercamos a la prehistoria del lugar visitando las cuevas de Santimamiñe, buena muestra de pinturas rupestres reflejo de una fauna y una manera de vivir del hombre primitivo oriundo de este lugar. ![]() El Bosque de Oma © César Pastrana A unos tres kilómetros de la Cueva de Santimamiñe está el Bosque de Oma, un improvisado cuadro del artista vasco Agustín Ibarrola donde ha recreado pintorescas formas y figuras de varios colores en armonía con el entorno. Nada mas terminar la carretera que se dirige a la Cueva, a mano derecha hay un camino bastante empinado que acaba al inicio del bosque. En este punto verá un cartel que indica que el bosque se encuentra a 30 minutos andando, aunque, la realidad es que caminando a paso firme necesitará unos 40 ó 45 minutos. Al principio es un pinar más, cuya espesura no permite ver nada especial en él. De repente, pintados sobre los troncos, unos labios y, a continuación, un rombo amarillo nos indican que ya estamos dentro. Algo mas adelante se encontrará con un claro en el bosque y es en ese momento cuando podrá disfrutar de uno de los espacios naturales más curiosos del mundo, un arco iris que salta de tronco en tronco y parece dotar de vida al bosque. Mas adelante, ojos, ondas y lunares unen los árboles con sus manchas de color lo que no hace más que reforzar la idea de vida entre estos pinos. Le aseguro que, para bien o para mal, este bosque no le dejará indiferente. ![]() Mundaka © Jesús Junguitu Dejando el bosque y continuando viaje hacia el mar llegará a las villas de Elantxobe, en un extremo de la ría, y Bermeo en el otro. Si iniciamos nuestra ruta por la vertiente occidental de la ría nos encontramos con localidades como Busturia, Sukarrieta-Pedernales y Mundaka, todas ellas perfectamente integradas en el entorno de la reserva. Frente a las costas de Sukarrieta, se encuentra la Isla de Txatxarramendi que actualmente acoge el Instituto Oceanográfico del Gobierno Vasco. Txatxarramendi es una pequeña isla, casi pegada la costa, unida a ella por un puente, frente a Pedernales (Suakarrieta), pudiendo acceder a pie a ella en bajamar. La ubicación en plena de esta isla un lugar hace de ella un lugar especialmente indicado para la observación de aves. Especies como el martín pescador, la garceta común, el cormorán, el carbonero, el mirlo o el petirrojo entre otros, pueden avistarse desde aquí. Continuamos camino hacia Mundaka, villa que se ubica en la misma desembocadura de la ría. Centro de turismo costero y deportivo, la población, dispone de dos miradores en el alto de Portuondo y en la atalaya del pueblo, desde los que podrá disfrutar de los arenales y la desembocadura de la ría. Pero, si por algo es actualmente conocida Mundaka, especialmente por los aficionados al surf, es por la popular “ola de Mundaka”, considerada una de las mejores izquierdas del mundo, con una longitud que puede alcanzar los 400 m. La localidad recibe los meses de otoño e invierno la visita de numerosos practicantes de este deporte, procedentes de todo el mundo. ![]() Bermeo © Jesús Junguitu Algo más al norte, próximo al Cabo de Matxitxako, se sitúa Bermeo, a medio camino entre la desembocadura de la ría y el mar. En esta villa puede visitar el Arco de San Juan, la ermita de San Miguel, el monumento Tarasca, el museo del pescador, o la playa de Aritxatxu. Si desde el puerto de Bermeo lanza su vista hacia el Cantábrico observará la Isla de Izaro. Esta isla ha sido objeto de disputa entre Bermeo, Elantxobe y Mundaka desde siempre dado las tres poblaciones reivindican su postestad. Esta disputa se conmemora en una popular fiesta el 22 de julio, “Las Madalenas” Continuando el camino le invitamos a ver Elantxobe, situada en la ladera este del Cabo Ogoño. Esta ladera protege al puerto pesquero, pero su gran inclinación crea una cascada de calles estrechas y empinadas en las que las casas parecen formar una escalera de tejados que llega hasta la misma orilla del mar. Una hermosa estampa que merece una visita a esta villa marinera. Y ya como recomendación final le aconsejo que haga un alto en el camino para disfrutar de la excepcional gastronomía vasca, una de las más prestigiosas del mundo. Son numerosos los restaurantes con los que cuenta la comarca, y en los que podrá degustar platos como bacalao a la vizcaína y al pil-pil, sopa de pescado, bonito en cualquiera de sus variedades, carnes a la brasa, chipirones, etc. Todo esto ha hecho merecer a Urdaibai el título de Reserva de la Biosfera, un verdadero paraíso terrenal, en el que conviven desde tiempos inmemoriales flora, fauna y hombres, disfrutando de un entorno evocador de mil leyendas que hacen de Urdaibai un estuario encantado. Espero que, si se decide a visitarlo, usted también se sienta parte de este lugar de ensueño, aunque sólo sea por un día. |




